viernes, 25 de junio de 2010

De conducir

“Un día sin bailar es un día desperdiciado, y nada será válido si no viene acompañado de una carcajada” – Friedrich Nietzsche

Hace tiempo que esperaba este viaje. Esta extraña sensación es difícil de conseguir, es aún difícil de imaginar para un hombre como yo. No me molestaba estar solo, siempre he conseguido arreglármelas. Aunque siempre hubiese imaginado compartir esta sensación con algún buen amigo o con algún amorío la soledad me viene bien hoy. La carretera está despejada y el auto marcha a buen paso. Escucho blues, esa música me encanta, me hace pensar, imaginar, recordar. Hace tanto tiempo ya que todo quedó atrás, hoy sólo soy yo y nadie más. Hoy toda mi vida es una nueva página en blanco para escribir todo lo que yo quiera, ayer también lo fue, la diferencia radica en que hoy tengo más experiencia en este Universo llamado vida, más vivencias, más recuerdos, más tristezas y más alegrías. Hoy soy feliz por el simple hecho de ser. Hoy yo soy. Ahora puedo hacer, las cosas ya no suceden, conozco muy bien ese dilema y no existe forma de explicarlo si no quieres escuchar. La canción se acabó. La vida también se acaba. Pero esas son sólo etapas que cambian, es muy similar a la energía y a las leyes de la física. Hoy es una etapa en la vida y quizá mañana o quizá en una hora esa etapa termina y empieza otra, sin más, es tan simple. Hoy vivimos y mañana morimos, pero si recordamos qué somos las cosas se vuelven más fáciles. La misma ley de la conservación de la energía lo explica muy sencillamente: “La energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma”. El colegio se esfuerza tanto en enseñarte cosas tan básicas, supongo que debe ser otra forma de selección natural, hay tantas formas de elitismo.

El camino se torna gris, las nubes están encima de mí, las gotas de lluvia comienzan a caer. Me encantan la lluvia y los caminos grises, opacos, llenos de misterio, la lluvia es como todos aquellos recuerdos dentro de nosotros que caen uno a uno o a montón dejándonos apenas verlos antes de que todos juntos formen un charco, una laguna mental. Pero la lluvia también es regocijo, frescura, un baño de una nueva experiencia. Esta lluvia cae suavemente y me seduce a sentirla sobre mi ser. Detengo el auto, apago el motor y me dispongo a salir para sentir las gotas de agua sobre mi cabello y mi rostro. Es tan refrescante, el clima es frío pero el agua a mi parecer es tibia, no me molesta el viento gélido que empuja las gotas hacia el este. La lluvia ha cesado justo como cesan las cosas buenas; una canción termina, una pasión se acaba, un cigarrillo llega a su fin, incluso los poemas tienen un final. Me dispongo a seguir mi viaje y subo al auto, arranco y continúo con mi camino. El camino sigue gris y la neblina obstruye la vista. Aparece una luz titilante al lado del camino.

Detengo el auto y noto una cafetería. Esto parece un sueño cumpliéndose. “La mitad del camino”, dice el letrero en letras de neón. Lindo nombre para una cafetería en una carretera. Entro y el lugar no parece estar muy vivo, apenas se perciben unas catorce personas, contándome a mí, en un lugar de doscientos metros. La camarera pregunta mi orden: “Sólo un café, por favor”. No necesito más que una buena taza de café y un cigarrillo para continuar feliz mi viaje. Una chica se da a notar entre la demás gente. De inmediato recibe mi atención por su cabello pelirrojo. Sus facciones son delicadas y sus ojos parecen las estrellas más bellas del cielo; nunca he sido bueno para la poesía y dentro de mí sé bien que me podría dejar inspirar por ella. Ella se da cuenta de mis miradas y se sonroja. Lleva un abrigo negro y eso contrasta mucho más su cabello y sus ojos color miel. Parece estar anotando algo en una libreta; una bitácora de viaje quizá, guardar los recuerdos en una forma escrita siempre es una buena forma de recordar las memorias de una manera especial. Ella llama a la camarera y le da algo. Se retira, parece tener prisa. Vivir apresurado no es vivir, “Live fast, fight hard”, no tiene ningún sentido, la vida apenas se disfruta cuando sabes lo que eres, vivir rápido no te dará tiempo para saberlo. Pido la cuenta. La camarera me dice que ya está pagada mi taza de café y me da una hoja de papel doblada en forma de Flor de loto. Vaya estilo. “:D Llámame, guapo: 5514217728… ¿?” En ese momento recuerdo que el amor es un viejo amigo mío. Sonrío. Salgo y enciendo un cigarrillo. La neblina desapareció y todo es nítido ahora. La chica desapareció. No debería llamarla, no quiero una relación de una noche y tampoco pienso detenerme por una mujer, no aún por una mujer tan bella. Después de todo, tengo un viaje que terminar. Guardo el papel en mi cartera, al menos será un lindo recuerdo.

Subo a mi auto y enciendo el estéreo, “Still Got the Blues – Gary Moore”. Sé bien que no es coincidencia, mi reproductor está en modo aleatorio. Sólo puedo atribuirlo a la sincronicidad y a los campos magnéticos. No debería llamar a la chica, conozco bien esa emoción, ese sentimiento. Abro la guantera para guardar el papel de la chica, mi libreta de anotaciones está ahí: “Negar el sexo es negar la muerte”. Una conclusión a la que llegué no hace mucho. Pero no tengo nada más qué decir sobre el tema, guardo el papel y enciendo el auto.

De nuevo, emprendo el viaje. La carretera me lleva a través de valles y colinas. El ocaso está en pleno auge. El otoño es hermoso por sí solo. Decido detenerme para contemplar un lindo atardecer. Llegan los recuerdos del pasado. Charlas sobre el estudio de la conciencia de sí o la existencia de un dios, tazas de café, cervezas y cigarrillos para celebrar. No sé qué ha sido de mis viejos camaradas, menos aún de mi familia. La familia es tan confusa, es un tema difícil de tratar, casi tan difícil como el amor o la vida; después de todo, la familia conlleva amor y vida. Mis camaradas están dispersos y viven su vida. Nuestros tiempos juntos nos unió y nos sirvió a todos e incluso a muchas más personas, aún existe un reencuentro para nosotros, sólo hay que esperar ese momento; sin embargo, este es el momento de aprender cada quien por su propio lado, solos. Los amigos se escogen y la familia no. Vaya dilema. Después de todo, no todos están listos para el progreso del alma. ¡Cuántas formas de elitismo hay!

El sol se ha puesto y la noche empieza a caer. Debo seguir con mi camino. Avanzo y la carretera se torna oscura. La noche ha caído sobre mí y las estrellas se posan en el cielo. No quiero mirarlas, son hermosas, tanto como aquella chica y con esa belleza pueden distraerme de mi verdadero objetivo. La belleza es traicionera, ¡que si ha costado comprenderlo! Continúo conduciendo. Debo conducir, tengo mis razones para hacerlo. Mucho antes, sufrí casi todas las mañanas, me sentí tan impotente y pequeño. Y aprendí a conducir, es tan natural, conduzco toda la noche, no he dormido en años. La carretera se separa, se abre en distintas rutas. No lo dudo ni un momento y tomo el Cuarto Camino, mi camino. Sé bien que me conducirá lejos de todo rastro de luces y calles, lejos de todas las formas de la mala humanidad. Así lo ha demostrado anteriormente y vivo feliz hoy, sólo por el hecho de ser. El esfuerzo ha valido la pena hasta el último momento. Después de todo, es tan natural. A cada minuto estoy más cerca… Vengo, mas no sé de dónde. Soy, mas no sé exactamente bien quién. Moriré, mas no sé cuándo. Conduzco, mas no sé hacia dónde. ¿Te sorprende que esté contento y ría?

Hacia nuevos mares.
Hacia allá quiero ir, pues aún
confío en mí y en mis habilidades.
Abierta está la mar, por el azul
avanza mi nave genovesa.
Todo me brilla de nuevas;
el mediodía duerme sobre el espacio y el tiempo:
Sólo tu ojo me mira –enorme –
me está mirando, ¡infinito!

Lieder des Prinzen Vogelfrei – Friedrich Nietzsche
C’est la vie…Silent civilian

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, soy Raksu, creo que le faltan chicas desnudas, pero me ha gustado tu blog :)

Shetto dijo...

:3 siempre que lo leo, lloro de felicidad...

Silent dijo...

;D No sé qué decir. Gracias n_n